miércoles, 10 de abril de 2013

David Degner - Uigur

A Uighur skips school and gets drunk at Qiemo’s dry levee. Many young Uighurs can’t get jobs because of racism and language requirements, and their traditional jobs as traders and farmers have become unprofitable.


La etnia uigur es una de las 55 minorías nacionales de China, que en total apenas suponen el 9% de su población. El 91% restante de los 1.350 millones de chinos corresponde a la etnia han.
Los uigures son de religión musulmana, lengua de origen túrquico y alfabeto árabe. Habitan fundamentalmente en Xinjiang, que oficialmente se denomina Región Autónoma Uigur, en la que también habitan otras minorías musulmanas, además de la mayoría han, muy numerosa sobre todo en la capital, Urumqi, debido a los intentos del Gobierno central de repoblar esta región con hanes.
Aunque Xinjiang es la provincia más extensa de China, con unos 1.600.000 kilómetros cuadrados de superficie, está muy poco poblada -unos 20 millones de habitantes- por sus difíciles condiciones geográficas, que incluyen el enorme desierto del Taklimakán y la cadena montañosa de Tianshan. En la actualidad, los uigures apenas alcanzan la mitad de la población de Xinjiang (el 45%), de ahí el malestar creciente por lo que llaman la "hanización" de sus costumbres. Los hanes superan ya el 40% de la población provincial. Pero lo que más descontento genera es el desigual reparto del trabajo, con los puestos de mayor responsabilidad en poder de los hanes, que sobre todo copan buena parte de la administración pública.













También hay una considerable presencia uigur en los países de Asia Central limítrofes con Xinjiang, sobre todo en Kazajistán y Kirguizistán, además de en Uzbekistán. El Congreso Mundial Uigur, con sede en Múnich (Alemania), que acoge al exilio de esta etnia, sostiene que en el mundo hay ya 20 millones de uigures, con importantes comunidades en Estados Unidos, Suecia y Alemania.
Después de que el Partido Comunista Chino ganara la guerra civil en 1949, el Ejército Popular de Liberación entró en Xinjiang y puso fin a la declaración unilateral de independencia de la llamada República del Turkestán Oriental, que desde 1933 gobernaba el destino de los uigures. Muchos iniciaron entonces el exilio. Los que se quedaron sufrieron, sobre todo durante la Gran Revolución Cultural (1966-1976), la represión por las autoridades chinas de su fe y sus costumbres, además del abandono económico de la región.



En los últimos años, Pekín ha invertido grandes cantidades de dinero para tratar de apagar las ansias independentistas de los uigures y para intentar disminuir la tremenda disparidad existente entre el desarrollo de esa región y las de la costa oriental del país. Al mismo tiempo, ha desatado toda una guerra, tanto diplomática como ofensiva, contra el independentista Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), en la que ha conseguido que el ETIM sea considerado un grupo terrorista por la ONU y por Estados Unidos.


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