sábado, 20 de abril de 2013

Masatoshi Naito - "Ba-Ba-Bakuhatsu!"


Chamanes femeninos que invocan a los espíritus de los muertos, aunque se encuentran en muchas partes de Japón, a día de hoy casi han desaparecido. Pero no es así en la región de Tohoku en el noreste de Japón, donde las sacerdotisas llamadas itako, onakama o ogamisan realizan sus rituales hasta nuestros días.
 
La cultura de Tohoku parece ser que, en un nivel muy profundo y poderoso, abraza la muerte. En el Monte Yudono, una de las tres montañas sagradas de Dewa en Tohoku, hay un santuario que es conocido por sus Sokushinbutsu o momias de monjes de antaño, que ritualmente murieron de hambre con el fin de poder alcanzar la budeidad.

Viajando a través de Tohoku se pueden encontrar muchas esculturas budistas y sintoístas. Como parte del folklore de la zona se celebra el festival de verano Nebuta, con carrozas brillantemente iluminadas y los hombres enmascarados como los espantosos demonios namahage, haciendo rondas rituales a las familias locales en el Año Nuevo. Las mujeres oran por los que han fallecido, escuchan a los chamanes itako canalizar las voces de los muertos y entran en duelo llorando y demás. Después entran en una danza jubilosa que dura toda la noche. Esta exuberancia desenfrenada, se puede decir, que es algo que se libera en ellos en su camino ceremonial hacia la muerte. Los que aún viven no puede mirar a través del mundo de la muerte, pero desde el lado de la muerte la verdad sobre la vida se pone al descubierto para que todos lo vean.





















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