martes, 2 de abril de 2013

Shen Qi


















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Dicen que los artistas beben de sus propias experiencias vitales. Sheng Qi asegura que ha probado las fuentes más amargas. La afirmación no resulta exagerada al contemplar su obra, que por primera se expone en España tras pasar por algunos de los centros de arte más importantes del mundo como el MOMA de Nueva York o el Victoria and Albert Museum de Londres. 
La terrible matanza de Tiananmen el 4 de junio de 1989, de la que fue testigo directo y en la que cientos de estudiantes desarmados perdieron la vida a manos del ejército chino, marca su producción. No es el único signo distintivo de un creador que se define hijo de la corriente del 'pop art'. Tres colores atraviesan su obra pictórica: el negro, el gris y el rojo. En Sheng Qi nada es casualidad. «Durante la Revolución Cultural no había color, era como vivir en la oscuridad. La vestimenta era gris y los recuerdos están manchados por el rojo de la sangre derramada», explica el artista recién llegado a Marbella donde hasta el 15 de septiembre expondrá una pequeña muestra de su producción bajo el título 'My painting has no colour' ('Mi pintura no tiene color'). 
La muestra, compuesta por 15 obras pictóricas y tres fotografías, habla de dolor y muerte. Cuadros de gran formato en la que los tanques avanzan por un sendero de cabezas decapitadas o en los que presos políticos caminan hacia su ejecución, dominan la exposición; una muestra capaz de conmover al más insensible de los espectadores si se sabe además que cada obra es reflejo de una vivencia personal del artista.
«La locura del dolor» 
 
«Las pinturas están inspiradas en hechos, en fotos que he visto y he reinterpretado», dice señalando una obra que se sitúa justo detrás de donde se desarrolla la entrevista. 'Red Floor o Clean Square' ('Suelo rojo o plaza limpia') es uno de sus favoritos porque en él encuentra, dice, la ironía de la vida.
«Cada vez que hay un hecho importante en Pekín el Gobierno se afana por limpiar la plaza de Tiananmen. Vi una foto que circulaba por Internet y que retrataba este hecho; me produjo cierta gracia. En 'Red Floor o Clean Square', lo que los obreros limpian es sangre», explica con dolor el artista, censurado en la actualidad en China. 
Sheng Qi ha emprendido una cruzada para evitar que el Gobierno chino haga desaparecer de la memoria colectiva toda referencia a la masacre de Tiananmen. «Mis pinturas son mi testimonio», apunta. «Lo que persigo -añade- es que la gente se quite la venda de los ojos y que vea realmente lo que pasó». Una empresa que le llevó justo después del luctuoso suceso a cortarse su dedo meñique como símbolo de rebeldía. 
Al rememorar aquel hecho asevera que lo hizo «en la locura del dolor», aunque replica que no se arrepiente, pero que tampoco está orgulloso de ello. «Durante mucho tiempo escondí mi mano hasta que en un momento de lucidez pensé que era una buena forma de poner el foco de atención sobre lo que ocurría en China», afirma el artista que optó por el exilio a Europa, donde dice sin tapujos haber descubierto lo que es la humanidad.


Via: 
 http://www.diariosur.es/v/20100723/cultura/sheng-europa-ensenado-humanidad-20100723.html

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